09 septiembre 2010

Pequeño

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"Soy Édward, y soy así de pequeño". No se anda con rodeos este colombiano al presentarse, expresándose con la máxima claridad que le permite ese hilo de voz casi infantil que posee. Tiene 24 años, pero su cuerpo se quedó anclado en el de un bebé. Édward Niño Hernández es oficialmente, desde hace unos días, el hombre más pequeño del mundo.


Cuando se le pregunta, él habla de sus sueños, y lo hace porque su vida es y ha sido un camino minado de dificultades. La casa donde vive con su familia, en una embarrada calle sin asfaltar en la humilde localidad de Bosa, al sur de Bogotá, es solo un prólogo a modo de ejemplo de esa vida trabada. Midió 38 centímetros al nacer, y los médicos apenas confiaban en que sobreviviera mucho más tiempo, como le pasó a una de sus hermanas que, con la misma particularidad física que él, murió al año de haber nacido. Él salió adelante, pero quizá sin saber que aún le quedaba una larga carrera de obstáculos por sortear.


Como cuando no le aceptaban en ninguna escuela o como cuando, ya en un colegio, "el director no quiso que siguiera porque tenía muchos problemas. Me pegaban balonazos en la cara, y una vez me llevaron al hospital porque me dejaron inconsciente", explica con una asumida normalidad. La adolescencia le trajo las primeras preguntas sobre su diferencia respecto al resto y, con ellas, las incomprensiones e impotencias al no encontrar una respuesta que los médicos nunca le supieron dar, ni un culpable a quien dirigir sus frustraciones.


Pese a ser consciente de sus dificultades físicas, como no poder salir solo a la calle, acceder al bus o encontrar ropa, pues usa zapatos de talla 20 y ropa interior de bebé, Édward sueña. Quizás, en un mundo que se escapa a sus posibilidades, eso es lo único que le queda. "Quiero ser portero de fútbol. No quiero ser delantero, a mí me gusta tapar", dice con esa sonrisa inagotable de pillo que siempre le acompaña. "Quiero conocer a Jackie Chan y Silvester Stallone, viajar a Hollywood, Nueva York, India y China, poder actuar en todas partes del mundo, y conducir un 4x4, un Toyota o un Mercedes. Y conocer al presidente Santos y a Uribe. Pero primero a Uribe", aclara.


Es el mayor de cinco hermanos, el menor de los cuales, con 11 años, también tiene su mismo problema y mide 93 centímetros. En esa casa superpoblada, él es el único hijo con habitación propia. Es un mundo a medida, con una pequeña cama y un cuarto de baño adaptado a su tamaño. Una "casita pequeña, como él quería", dice su madre. Por eso, uno entiende que sea en su cuarto donde se muestra más cómodo, incluso para soltarse a bailar, a ritmo de ra-ta-ta, unos pasitos de reguetón, una de sus pasiones que cada fin de semana escenifica en algunos locales de la ciudad, para ayudar económicamente a su familia.


Al despedirnos, Édward desaparece por el pasillo rumbo de nuevo a su habitación, andando lentamente, como si cada paso valiera la pena de ser recordado. Y eso me trae a la cabeza una frase que su madre me dijo minutos antes. "Es un hombre en un cuerpo pequeño, pero con un corazón de niño, y ojalá todo el mundo pensara o sintiera como él, con esa paz y tranquilidad que transmite, sin afanes o angustias". En eso, Édward sí es un verdadero Récord Guinness.



Imágenes: Leonardo Muñoz / Agencia EFE



La entrevista completa de Efe, aquí, el vídeo, aquí, y una galería de fotos, aquí


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