
Tras ocho días sin salir de casa por mi encierro obligado, he llegado a una conclusión clara: la varicela es enormemente aburrida sin una PlayStation para hacerla más llevadera. Vale, sí. He aprovechado para leer libros pendientes, terminar temporadas de series recomendadas, hablar por skype con amigos en todos los rincones del mundo imaginables, contestar correos que tenía acumulados y hasta encontrar tiempo para mirar al vacío durante largo rato y sacar conclusiones de nada en concreto. Por no hablar de las dos o tres siestas que sin falta cumplo con rigor durante el transcurso del día. Pero haga lo que haga, aún así me sobra tiempo. Y eso, señoras y señores, me mata. Por eso empiezo a entender la mala leche de las hordas de zombies hambrientos de carne humana por el resto de sus días. Seguro que todo empezó por una segunda varicela mal curada. Y, poniéndome en su piel (o lo que les debe quedar de ella), yo también estaría cabreado de cojones. O muerto de aburrimiento, al fin y al cabo, aunque en mi caso solo sea (veinti)ocho días después.

"¡Ayudadme, me pica mucho la espalda y no alcanzo a rascarme!!"
P.S.: Las imágenes son de la serie The Walking Dead, de Frank Darabont, estrenada hace casi un mes. Un lujo televisivo, basado en el aplaudido cómic homónimo de Robert Kircman. Pese a los muertos vivientes que pululan por la serie, un género que puede no ser del agrado de todos, es enormemente recomendable. Una excelente producción de la AMC a la altura de las más grandes. Pues eso. Aquí os dejo el trailer.

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