03 febrero 2010

"Diosito"


Decir su nombre no tendría ningún sentido,

pues casos como el suyo existen en todos los idiomas posibles.



Habla del mismo modo que conduce ese minúsculo taxi, con tranquilidad y paciencia, algo inaudito en esta ciudad-caos. De repente, otro vehículo amarillo surge inesperadamente de un callejón nocturno y cruza a toda velocidad, lo que le obliga a frenar en seco. Maldice con educación, aunque le resta importancia. "Estoy tranquila. Mi Diosito va siempre conmigo".



Explicar su historia no tendría demasiado sentido,

ya que es un guión que se repite en todos los rincones del planeta.



Hombre abandona a mujer / Mujer debe criar sola a dos niños pequeños, contra viento y marea, en un país donde falta trabajo y sobra machismo. La misma trama de siempre con actores distintos. Ella se queja de aquel hombre que la abandonó por otra, desapareció para siempre y se olvidó de sus hijos. Pero lo hace con la boca pequeña, como queriendo no revolver un pasado que en realidad nunca olvidará. "No pasa nada, mi Diosito siempre me ha ayudado a salir adelante".



Explicar el final de esta película, sin embargo,

tiene todo el sentido del mundo.


Nos confiesa que ahora es, simplemente, feliz. Y desprende un orgullo inmenso cuando nos resalta que sus dos hijos, ahora veinteañeros, han casi acabado sus carreras universitarias y que son "buenas personas", que no la tratan solo "como una madre, sino como a su amiga". Dice que por fin consiguió comprar "una casita de esas pequeñitas" y que ahora sueña con tener un taxi en propiedad, para poder seguir trabajando muchos años más, porque sino, "en casa me muero sin hacer nada". Pero sonríe, porque puede trabajar en una época sin oportunidades, y menos para una mujer de cincuenta años, desgastada por el tiempo y las lágrimas. "Puedo hacerlo gracias a que mi Diosito no me abandona".


Cuando pagamos y bajamos del taxi, ella da repetidas gracias y se marcha serena, tranquila, calle abajo. Su minúsculo vehículo amarillo se pierde en la oscuridad, como si cayera el telón de la misma obra de siempre, pero esta vez con final feliz. El suyo. Con nombre y apellidos. Y con su Diosito en el asiento del copiloto.




5 comentarios:

laura dijo...

M'agrada que també escriguis sobre els teus nous veins, histories maques, humanes!Segurament va dir "diosito" moltes més vegades de les que menciones,oi??jeje.

Per on jo estic són més de "oh my Goddd".. :)

Mmmmm dijo...

Para mí, la mejor que has escrito!

Manuela dijo...

: )

Víctor Mur dijo...

me ha encantado

Alejandro Cubero dijo...

@Laura: Ja tocava escriure una d'aquestes, no? I el teu bloc, per quan? :)
@mmmm: Eso puede decir mucho de la última o muy poco del resto... pero enormes gracias a todos por los comentarios

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