
Odio cuando sonríes,
porque de inmediato
y sin remedio posible
se me callan las palabras.
Pintura: "Madonnina", David Lara (San Gimignano, 2002)

Odio cuando sonríes,
porque de inmediato
y sin remedio posible
se me callan las palabras.
Pintura: "Madonnina", David Lara (San Gimignano, 2002)

" (…) Ahora estaba junto a la ventana e invocaba ese momento. ¿Qué podía ser sino el amor que había llegado de ese modo para que él lo reconociese?
Pero ¿era amor? La sensación de que quería morir junto a ella era evidentemente desproporcionada: ¡era la segunda vez que la veía en la vida! ¿No se trataba más bien de la histeria de un hombre que en lo más profundo de su alma ha tomado conciencia de su incapacidad de amar y que por eso mismo empieza a fingir amor ante sí mismo? ¡Y su subconsciente era tan cobarde que había elegido para esa comedia precisamente a una pobre camarera de una ciudad perdida, que no tenía prácticamente la menor posibilidad de entrar a formar parte de su vida!
Miraba a través del patio la sucia pared y se daba cuenta de que no sabía si se trataba de histeria o de amor.
Y le dio pena que, en una situación como aquélla, en la que un hombre de verdad sería capaz de tomar inmediatamente una decisión, él dudase, privando así de su significado al momento más hermoso que había vivido jamás (estaba arrodillado junto a su cama y pensaba que no podría sobrevivir a su muerte).
Se enfadó consigo mismo, pero luego se le ocurrió que en realidad era bastante natural que no supiera qué quería: El hombre nunca puede saber qué debe querer, porque vive sólo una vida y no tiene modo de compararla con sus vidas precedentes ni de enmendarla en sus vidas posteriores.
¿Es mejor estar con Teresa o quedarse solo?
No existe posibilidad alguna de comprobar cuál de las decisiones es la mejor, porque no existe comparación alguna. El hombre lo vive todo a la primera y sin preparación. Como si un actor representase su obra sin ningún tipo de ensayo. Pero ¿qué valor puede tener la vida si el primer ensayo para vivir es ya la vida misma? Por eso la vida parece un boceto. Pero ni siquiera boceto es la palabra precisa, porque un boceto es siempre un borrador de algo, la preparación para un cuadro, mientras que el boceto que es nuestra vida es un boceto para nada, un borrador sin cuadro.
«Einmal ist keinmal», repite Tomás para sí el proverbio alemán. Lo que sólo ocurre una vez es como si no ocurriera nunca. Si el hombre sólo puede vivir una vida es como si no viviera en absoluto".
"La insoportable levedad del ser", Milan Kundera (1984)

Estava escrit en els marges dels seus somnis
i en els peus de pàgina de la seva foscor,
que la noia dels ulls d'hivern,
entre llençols d'una irrealitat efímera
em recordaria en aquella nit d'abril sense primavera.
(Pintura: "Paola", David Lara, Mexico 2003)

Hoy me di cuenta
que las paredes de mi casa
viven desnudas,
pero tampoco hago nada
por darles abrigo.
Solo las contemplo
y me compadezco de ellas,
abandonándolas
con el más absoluto y cruel
de mis silencios.
(Pintura: "El silencio o la muerte de Gilliat", David Lara, Mexico 2003)

Soy,
pero sin mí.
Lloro sin lágrimas,
grito sin voz,
me cabreo sin rabia,
miro sin ver,
duermo sin sueños,
y suspiro sin versos.
Y sin embargo,
es solo esta maldita indiferencia
lo que consigue dejarme sin vida.
(Pintura: "Perpetuo delirio", David Lara, 2000)
Cierra los ojos.
Ábrelos.

Qué más da,
si todo estará siempre igual de oscuro.
Tú lo sabes bien, no te engañes. No eres más que ese grito ahogado que nadie escucha. Esa lágrima solitaria que se secó antes de nacer. Una mirada vacía que no encuentra su razón de ser, una sombra sin forma, una lluvia inútil que no moja por mucho que insista en atormentarse. Y qué más da, pues por mucho que lo intentes, todo seguirá igual de oscuro. ¿Sabes qué?
Cierra los ojos.
Y no vuelvas a abrirlos.
(Pintura: "Autoritratto oscuro", David Lara, 2009)
Em difumino en la llarga espera, en la distància infranquejable de les hores i els oceans. Recordo els versos escrits en els límits de la teva pell blanca, pero he oblidat la prosa del seu olor de matí infinit. Podria descriure cada onada d'aquells ulls mediterranis, però sóc incapaç de reviure el sabor de la sal dels teus llavis amargs. Estàs en mi, però no amb mi. Voldria marxar, deixar de tocar-te i sentir-te en el refugi dels meus pensaments. De dibuixar-te en somnis que són mals d'uns malsons que es repeteixen massa sovint. Et miro, però ja no hi ets, o potser sóc jo qui m'esborro lentament i em difumino, en aquesta llarga espera.

"The model and the Artist dressed as a ghost", David Lara (2005)
Escribo, luego existo